Tenía tantas ganas de escribir esta entrada, que no sabía ni como titularla. Me bloqueaba. Me venían tantos «titulares» a la cabeza… «vuelta a la `nueva realidad´, `volvemos a la calle´», y un muy largo etc… pero ninguno llegaba a reflejar lo que os quería transmitir, además de que sonaban horribles. Así que eché mano de mi compi @lolamestre  para que me ayudara a centrarme y, voilà, surgió.

De nuestra conversación de compis comerciales sacamos muchas conclusiones, solo con dejarnos llevar y expresar nuestros sentimientos mezclados con nuestras vivencias.

Cuando nos comunicaron en la empresa que ya podíamos empezar a organizarnos para comenzar a visitaros, fue un revuelo general. Entonces es cuando afloraron todos los adjetivos que he utilizado en la introducción, y muchos más.  Somos gente de contacto, y eso es lo que nos pedía el cuerpo y la mente, ¡jajaja! Lo cierto es que fue divertido. Los comerciales empezamos a llamaros, a vosotros, nuestros clientes, y os comentábamos que ya podíamos ir a veros… ¡era genial! A la vez que surrealista. Madre mía, ¡cuántos sentimientos! pero lo bueno era que la vivencia era de doble dirección. Nosotros teníamos muchas ganas de ir a veros, pero vosotros también teníais ganas de vernos a nosotros.

Eso fue genial, más que genial, ¡fue maravilloso! Nos habíamos echado de menos, y eso que hemos estado casi tres meses hablando por teléfono frecuentemente. Pero no era suficiente, echábamos de menos el vernos.

El primer día de trabajo fue… como me decía Manolo, otro compi: «qué sensación más agradable».

Sabíamos que las cosas iban a ser diferentes, pero queríamos sentir esas diferencias. Ya solo el hecho de organizarnos la agenda con las citas. Eso sí que ha cambiado un poco, normalmente os concertábamos citas, pero no siempre. Ahora, somos conscientes de que no podemos daros la sorpresa :), hay que cuadrar con vosotros la visita, puesto que ahora todos o la gran mayoría funcionáis con cita previa. Hecho, que me alegra una  barbaridad. Yo diría que es algo muy positivo que hemos extraído de esta situación, hemos aprendido a organizarnos un poquito mejor y se lo hemos enseñado a nuestros clientes.

Y llegó el día: Nuestra primera visita después del CONFINAMIENTO.

Mis compañeros me llamaban y compartían conmigo cómo lo habían vivido, y lo cierto es que ha sido una experiencia que, curiosamente, y por muy diferentes que seamos, la hemos vivido de igual forma. Como anécdota, contaré que parecía como cuando éramos pequeños y nos íbamos de excursión, y la noche de antes elegías la ropa que ibas a ponerte y no pegabas ojo por la emoción. Pensareis que soy una exagerada, pero lo cierto es que NO LO SOY.

Repito, somos gente de contacto…

Y bueno, llegó el momento de conducir… madre mía, 3 meses sin sacar el coche del garaje, ¡me faltó abrazar al volante! Uffff, qué alegria, a mi siempre me ha relajado mucho conducir, cómo lo echaba de menos. Pero lo más curioso es que no me había dado cuenta hasta que salí del garaje.

¿Y cuándo llamé a atención al cliente? Uau, oir la voz de mi compi Tere en el interior del coche… Jajajajaja, de verdad, yo sé que os estareis riendo, pero es que creo que ahora entiendo a los concursantes de Gran Hermano, cómo se magnifican las cosas, y como llegas a apreciarlas.

Yyyyyy momento llegada a la clínica… Alegría, sonrisa, codo, y… MASCARILLAS. Pero, sobre todo, sonrisas y alegría.

Independientemente de la zona en la vivamos, debo deciros, que todo el equipo comercial de Covetrus ha vivido la vuelta a la visita en la clínica veterinaria, de una forma muy similar. Y, por suerte, aunque no creo que sea cuestión de suerte (permitidme la licencia), nos habéis recibido de una forma maravillosa. Por lo que solo me queda daros las GRACIAS, ¡¡por ser unos clientes tan geniales!!

A continuación os pongo unas fotos de mis compañeros, poquitas para todos los que somos, pero no cabían más… y seguro que veís la sonrisa de todos debajo de las mascarillas.

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