Durante el verano somos flexibles con la rutina de nuetras mascotas y los consentimos más. Ésto puede suponer un problema al regreso a la rutina postvacacional, ya que a nuestra mascota le puede costar recuperar sus hábitos cotidianos.

Por esta razón, es bueno introducir algunos cambios para evitar que nuestros animales de cuatro patas sufran depresión o ansiedad por separación cuando se queden solos en casa.

¿Depresión postvacacional?

En realidad para las mascotas, se denimina ansiedad por separación. Es un trastorno derivado del estrés que supone quedarse solo, después de un largo verano rodeado de sus dueños y compañeros de juego. 

La soledad hace que el perro cambie su comportamiento de manera más o menos drástica. Pese a que no hay pruebas demasiado concluyentes en cuanto a porqué se desarrolla dicho trastorno, los signos son muy claros: los animales, al quedarse solos, orinan y defecan en casa, aúllan y/o ladran reiteradamente, pueden llegar a morder, arañar y romper el mobiliario (puertas, sillas, mesas…), e incluso pueden intentar escaparse. En casos de mayor gravedad, pueden desarrollar patrones anómalos de comportamiento. Los ejemplos más característicos son caminar en círculos y la aparición de coprofagia.

Si nuestra mascota manifiesta estos síntomas, ¿qué podemos hacer?

– Podemos ir dejándolos solos en breves intervalos de tiempo, e iremos incrementándolos progresivamente.

– Jugar con ellos.

– Si tenemos niños en casa, podemos dejarles alguna prenda de ropa para que se sientan seguros. Su olor le evitará el sentimiento de soledad.

Además de todo lo anterior, no olvidemos  la importancia de un chequeo por su veterinario habitual, incluyendo test de Leishmania y  Ehrlichiosis, puesto que en verano hay una gran abundancia de estos parásitos.

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